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PGA 1999

"El NIÑO", SEGUNDO, LUCHÓ HASTA EL ÚLTIMO HOYO POR LA VICTORIA CON TIGER WOODS
Sergio García, el pequeño más grande
La Tarjeta

-

1

2

3

4

Total

1. Woods

70

67 68 72 277
2. S. García 66 73 68 71 278
3. Haas 68 67 75 70 280
=. Cink 69 70 68 73 280
6. Estes 71 70 72 69 282
= Montgomerie 72 70 70 70 282
10. Jiménez 70 70 75 70 285

El fin de la década de los 90, del siglo y del milenio parece trasladarse también hasta el panorama del golf profesional, en el que la irrupción de un español llamado Sergio García y su participación en el Abierto USPGA hacían presagiar que la savia nueva contagiaría el campo de Medinah y que, por tanto, serían una nueva generación la que dominaría esta competición.
El triunfo final de otro joven, Tiger Woods, quien a sus 23 años retorna al número uno mundial tras lograr su segundo Grand Slam -después de aquel Masters del 97-, además de su lucha en la última ronda con la nueva esperanza española han venido a ratificar estos pronósticos.

De ser el más odiado al más querido en tres días
El californiano pasó en tan sólo tres días de ser poco menos que "enemigo público número uno", debido a las críticas feroces que recibió en la primera ronda, donde acabó fuera de los diez primeros clasificados, al ídolo de las masas, vitoreado y aclamado por todo el público que se dio cita en el campo de Medinah, en el estado de Illinois, además de primer clasificado en la lista para el equipo americano que acudirá a la Ryder Cup.
Mientras tanto, un español de 19 años, de la localidad de Castellón, que logró su primer triunfo profesional en el Abierto de Irlanda y que maravilló a propios y extraños en la pasada edición del Masters, soportaba la presión desde el primer día.

Aguantó mejor la presión
"El Niño", como es más conocido en Estados Unidos, lideraba la clasificación el primer día y aguantaba la losa de salir como favorito a partir de ese momento.

Pese a que en la segunda ronda, los resultados no fueron excesivamente buenos (73 golpes úno sobre el par del campo-), lejos de amedrentarse y, sin perder de vista a un Tiger Woods que se acercaba peligrosamente a la cabeza de la tabla, continuó disfrutando y haciendo disfrutar a los demás con su juego, permaneciendo en los primeros puestos de la tabla. Ignorando que grandes jugadores del circuito continuaban compitiendo, como si las "viejas glorias" hubiesen pasado a formar parte de otro universo golfista, Woods y García, que ha concluido el campeonato como el jugador que menos bogeys ha cometido (cuatro, teniendo en cuenta que dos pertenecen a la última jornada), se enzarzaron en una lucha personal, en la que la rivalidad personal se mezclaba con la admiración que uno siente por el otro.
El español, que tomó la salida antes que el norteamericano, señalaba en la víspera que si Woods jugaba como en la tercera jornada, los demás sólo podrían aspirar al segundo puesto. Pero el castellonense, cuyo lema es "suerte o muerte", no quería pelear por la "plata" del torneo, sino por el puesto más alto en el podio y, por eso, practicó, un día más, su mejor juego, sacando golpes imposibles y convenciendo a un público, que pese a ir a favor del jugador "de casa", gritaba "Sergio, Sergio", sin parar. García, que tenía como principal objetivo hacer un buen papel en este Abierto para participar en la Ryder Cup frente a los estadounidenses, ha comprado buena parte de su billete para poder volver a medirse con su amigo-rival Tiger Woods, aunque el capitán europeo, Mark James, aún dispone de otra semana para decidir la selección definitiva. Finalmente un solo golpe (277 de Woods por 278 de García) estableció la diferencia entre uno y otro, entre el vencedor y el segundo clasificado -que no derrotado-, mientras algunos de los "primeros espadas" asistían impasibles al relevo generacional.