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El 'talón de Aquiles' de Sergio García

Eurosport.com
01-06
Guillermo Salmerón

No se puede tener todo en la vida. Sólo unos pocos llegan a la perfección y, de momento, parece que a Sergio García le falta un escalón para logarlo. El putter es su verdadero talón de Aquiles y mientras no lo arregle no dará ese último salto hacia la gloria deportiva.

Que tiene calidad más que suficiente para estar en los más altos puestos de cualquier clasificación está claro. Sergio García, que esta semana vuelve al Circuito Europeo para jugar el Abu Dhabi Championship, ha sido en las últimas temporadas el mejor jugador español en el golf mundial. Asentado ya en el circuito americano, donde decidió ejercer su enorme calidad, Sergio ha ido mejorando con el paso de los años su juego, su manera de estar en el campo, su nivel de concentración, su forma de encarar retos complicadísimos y, sobre todo, de lograr superar problemas de juego.

En estas últimas temporadas superó algunos aspectos de su swing que le han servido para ganar distancia, fiabilidad con el drive y consistencia en el juego corto y medio. Es un excelente pegador y uno de los mejores jugadores del mundo con los hierros medios. No en vano es el primero del circuito de la PGA en greenes en regulación, es decir llegar al green de un solo golpe a los pares tres, de dos en los pares cuatro y de tres en los pares cinco. Su prodigiosa pegada le da la opción de poder encarar golpes relativamente sencillos y cortos hacía el green, ofreciéndole la posibilidad de poder jugar a bandera en buenas condiciones en muchas más ocasiones que el resto de sus rivales.

Junto a todo ello, Sergio tiene el don de la simpatía, de contar con una imagen excelente que traspasa los campos de juego. Es uno de los profesionales más solicitados por prensa y aficionados cuando termina sus recorridos y su excelente imagen sirve también para que fuera del mundo del golf sea reconocido como excelente ejemplo para muchos jugadores. Siempre está dispuesto a colaborar con causas benéficas, presta su imagen y su apoyo para ayudar a quien lo necesita y se ha convertido en referencia e icono de la juventud en muchos países sirviendo como claro ejemplo para aquellos jóvenes que quieren dedicar su vida al deporte. "El Niño" como se le nombraba en una época, hace algunas temporadas ya, se ha hecho mayor y ahora vive un momento fantástico como uno de los mejores jugadores de golf del mundo.

Sin embargo, todo no puede ser perfecto y a Sergio le falta una cualidad fundamental para triunfar al máximo nivel en este deporte. El green, dicen los que saben de esto, es como otro juego dentro del propio golf. Exige, quizá, mayor concentración, un nivel de destreza similar al de otros aspectos del propio juego, sin embargo fallar aquí significa tirar por la borda todo el trabajo hecho con anterioridad. De poco vale un fantástico driver y un gran approach si luego no se emboca el putt que nos puede dar un birdie. Eso es sencillamente lo que le ha estado sucediendo a Sergio García esta temporada pasada. Él mismo es consciente del problema que tiene con el putt. "Si pateara como Woods podría ser número uno del mundo". Una afirmación que no está alejada de la realidad. En la temporada 2005 Sergio García ha sido uno de los peores jugadores del circuito americano en la estadística de número de putts por green jugado. Ocupa el puesto 196 de 202 computados, con un total de 1,827 putts por green. Una cifra muy alta si la comparamos con la del líder, el indio Arjun Atwal, que terminó primero con unos fantásticos 1,710.

Si Sergio consiguiera mejores resultados con el putt lograría, a buen seguro, subir su número de birdies por vuelta -ocupa el puesto 29 del ranking de 2005- y el de eagles, en el que es el 51. Sus 30,16 putts por vuelta de media en 2005 le situaron también en los últimos puestos de ese ranking hasta terminar a final de temporada en el puesto 197 de una clasificación en la que un jugador de sus características debería estar más arriba. ¿Pero qué podría suceder si el putter de Sergio mejorara de una manera radical? Este año pasado sólo ganó un torneo en Estados Unidos y otro más en Europa, un balance algo corto para un jugador con un potencial de número uno mundial. Con mejores cifras en este aspecto y manteniendo las que tiene en el resto de su juego, Sergio podría estar ganando cerca de cuatro o cinco torneos al año, subir hasta el segundo o primer puesto del ranking mundial y, sobre todo, lograr también una de sus metas más importantes para los próximos años: empezar a sumar triunfos en los torneos del Grand Slam, algo para lo que puede estar capacitado siempre que el putter le funcione como debe ser.