Que
tiene calidad más que suficiente para estar en los más altos
puestos de cualquier clasificación está claro. Sergio
García, que esta semana vuelve al Circuito Europeo para jugar
el Abu Dhabi Championship, ha sido en las últimas temporadas
el mejor jugador español en el golf mundial. Asentado ya en
el circuito americano, donde decidió ejercer su enorme
calidad, Sergio ha ido mejorando con el paso de los años su
juego, su manera de estar en el campo, su nivel de
concentración, su forma de encarar retos complicadísimos y,
sobre todo, de lograr superar problemas de juego.
En estas últimas
temporadas superó algunos aspectos de su swing que le han
servido para ganar distancia, fiabilidad con el drive y
consistencia en el juego corto y medio. Es un excelente
pegador y uno de los mejores jugadores del mundo con los
hierros medios. No en vano es el primero del circuito de la
PGA en greenes en regulación, es decir llegar al green de un
solo golpe a los pares tres, de dos en los pares cuatro y de
tres en los pares cinco. Su prodigiosa pegada le da la opción
de poder encarar golpes relativamente sencillos y cortos
hacía el green, ofreciéndole la posibilidad de poder jugar a
bandera en buenas condiciones en muchas más ocasiones que el
resto de sus rivales.
Junto a todo ello,
Sergio tiene el don de la simpatía, de contar con una imagen
excelente que traspasa los campos de juego. Es uno de los
profesionales más solicitados por prensa y aficionados cuando
termina sus recorridos y su excelente imagen sirve también
para que fuera del mundo del golf sea reconocido como
excelente ejemplo para muchos jugadores. Siempre está
dispuesto a colaborar con causas benéficas, presta su imagen
y su apoyo para ayudar a quien lo necesita y se ha convertido
en referencia e icono de la juventud en muchos países
sirviendo como claro ejemplo para aquellos jóvenes que
quieren dedicar su vida al deporte. "El Niño" como
se le nombraba en una época, hace algunas temporadas ya, se
ha hecho mayor y ahora vive un momento fantástico como uno de
los mejores jugadores de golf del mundo.
Sin embargo, todo no
puede ser perfecto y a Sergio le falta una cualidad
fundamental para triunfar al máximo nivel en este deporte. El
green, dicen los que saben de esto, es como otro juego dentro
del propio golf. Exige, quizá, mayor concentración, un nivel
de destreza similar al de otros aspectos del propio juego, sin
embargo fallar aquí significa tirar por la borda todo el
trabajo hecho con anterioridad. De poco vale un fantástico
driver y un gran approach si luego no se emboca el putt que
nos puede dar un birdie. Eso es sencillamente lo que le ha
estado sucediendo a Sergio García esta temporada pasada. Él
mismo es consciente del problema que tiene con el putt.
"Si pateara como Woods podría ser número uno del
mundo". Una afirmación que no está alejada de la
realidad. En la temporada 2005 Sergio García ha sido uno de
los peores jugadores del circuito americano en la estadística
de número de putts por green jugado. Ocupa el puesto 196 de
202 computados, con un total de 1,827 putts por green. Una
cifra muy alta si la comparamos con la del líder, el indio
Arjun Atwal, que terminó primero con unos fantásticos 1,710.
Si Sergio
consiguiera mejores resultados con el putt lograría, a buen
seguro, subir su número de birdies por vuelta -ocupa el
puesto 29 del ranking de 2005- y el de eagles, en el que es el
51. Sus 30,16 putts por vuelta de media en 2005 le situaron
también en los últimos puestos de ese ranking hasta terminar
a final de temporada en el puesto 197 de una clasificación en
la que un jugador de sus características debería estar más
arriba. ¿Pero qué podría suceder si el putter de Sergio
mejorara de una manera radical? Este año pasado sólo ganó
un torneo en Estados Unidos y otro más en Europa, un balance
algo corto para un jugador con un potencial de número uno
mundial. Con mejores cifras en este aspecto y manteniendo las
que tiene en el resto de su juego, Sergio podría estar
ganando cerca de cuatro o cinco torneos al año, subir hasta
el segundo o primer puesto del ranking mundial y, sobre todo,
lograr también una de sus metas más importantes para los
próximos años: empezar a sumar triunfos en los torneos del
Grand Slam, algo para lo que puede estar capacitado siempre
que el putter le funcione como debe ser.