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"Puedo
llegar a ser el número uno del mundo"
Marca.com
26-12-04
En
septiembre de 1999, Sergio García nos hizo soñar muy alto.
Irrumpió a lo grande en el golf profesional y se permitió la
osadía de competir de tú a tú con Tiger Woods en el
Campeonato de la PGA. Al final perdió, pero un majestuoso golpe
imposible junto a un roble, sumado a su simpática y expresiva
manera de vivir el juego, le colaron en el corazón de todos los
aficionados. Ahí hay un número uno, el gran rival del Tigre,
sentenciaron los entendidos. Algo más de cinco años después,
Sergio lleva diez torneos a sus espaldas (ningún grande), ocupa
el séptimo puesto en el escalafón mundial... y no despierta el
mismo fervor popular. Ya no es ‘el Niño’.
¿Se ha estancado en su carrera?
Yo estoy bastante contento con mi progresión. Me habría
gustado jugar mejor durante un par de años, pero bueno, aprendí
mucho, maduré y tomo esos años como buenos. Estoy orgulloso.
Quizás me estanqué, pero ahora voy otra vez para arriba. La
gente se cree que esto es mucho más fácil de lo que realmente
es.
¿Nota usted que ha perdido tirón en la calle?
Yo creo que no. Al revés, me he dado cuenta de que mucha más
gente me reconoce en España que hace tres años. El golf crece
y eso influye.
Pero la edad juega en su contra. Usted cautivó a la gente
porque era un ‘niño’ en un juego de mayores. Y ese encanto
se pierde con la edad.
Pues yo creo que mi encanto es la manera de jugar y de
expresarme en el campo. Y eso no lo he perdido. Además, siempre
han dicho que tengo una cabeza de 30 en un cuerpo de 24. Lo que
enamora a mis fans es la manera como juego. Y no voy a cambiar.
¿En usted es más importante la escenografía que el juego
en sí?
En absoluto. Las cosas que hago en el campo no las pienso. Mis
gestos no son algo planeado para quedar bien. Me salen así. Y
hay veces que gustan y otras, no tanto.
¿Ha notado que ya no le ríen tanto sus gestos, que hasta se
los critican?
No, al principio, tampoco eran tan bien recibidos. A unos les
parecían bien y a otros, no. Como ahora. No hay que darle más
importancia.
¿Tampoco le da importancia a sus roces con otros jugadores?
Los problemas, o más bien malentendidos, que tuve con algún
jugador ya los aclaré y arreglé. Ahora sigo como amigo de
todos ellos.
¿Qué opinión tiene de Seve Ballesteros, por ejemplo?
No, no. Hace un par de años, chocamos por un malentendido en el
‘Sevy’s Trophy’, pero aparte de ese incidente, no ha
habido nada negativo. Es un gran jugador que ha hecho mucho por
el golf mundial. Creo que hay que respetarle al máximo.
Una institución, en suma, a la que conviene escuchar cuando
habla. Seve, de usted, ha dicho: “Es el jugador español que más
puede dar, pero también al que más se le debe exigir”.
Hombre... Si lo dice es por algo. Se da cuenta de que puedo.
Pero, bueno, tengo mi manera de hacer las cosas y me gusta ir
poco a poco. Tampoco hay que adelantarse a los hechos. Lo que
intento es trabajar al máximo.
Más de Seve: “Le falta madurez”, dijo sobre su persona.
Eso se va cogiendo a medida que vas jugando. Lo que no puedes
pretender es que un chico de 22, 23 años, tenga la madurez de
uno de 37. Pero ahora soy infinitamente más maduro.
Otra: “Aún no ha llegado a nada”.
Bueno... depende... Algo sí que he hecho. Si pones esas
palabras en el contexto de los ‘majors’, pues sí, aún no
he hecho nada. Porque no he ganado ninguno. Pero bueno, ya he
puesto mi granito en muchos torneos, en el golf mundial y también
he hecho buenas cosas en la Ryder, que tampoco es fácil.
Y la más dura: “Vive de los medios, que le han puesto en
un sitio que no le corresponde”.
Sinceramente, no lo había oído hasta ahora... Pero no creo que
sea verdad. No salgo en los periódicos todos los días.
¿Hemos exagerado? ¿Nos precipitamos los medios? ¿Nos
emocionamos demasiado con usted?
A lo mejor, se adelantaron un poquito. Lo que hay que comprender
es que tenía 19 años. Y que sí, que era un chico que quizás
prometía. Pero bueno, me da igual. Yo sé de lo que soy capaz,
hasta dónde puedo llegar. Eso es lo importante: saber tus
limitaciones y trabajar alrededor de ellas. Yo trabajo al máximo
para ser el mejor jugador que puedo ser. El tiempo dirá hasta dónde
llego.
¿Es usted más feliz que hace cinco años? ¿Le agobiamos
menos?
Mi mundo se ha calmado un poquito. Es de entender: un chico
joven, que promete, que crece rápido... todo el mundo quiere
entrevistas, tenerte. Ahora también, pero probablemente lo
tenemos mejor organizado. A medida que maduras, que aprendes,
detectas tus errores y sabes cómo arreglarlos.
¿Su último gran error fue encararse con la Prensa en el
Masters tras una tarjeta de 66 golpes? La gente no se llevó una
gran imagen de usted ese día.
Llevaba todo el año a buen nivel... Y llego al Masters, y los
dos primeros días me salen tan mal... En cuanto fallaba, la
bola se me quedaba injugable. Y luego los putts, tan malos.
Sientes que la pegas de maravilla, que puedes ganar, y no eres
capaz... Hay que estar en esa situación para saber lo que se
siente. En fin, todos tenemos nuestros días malos. Pero,
desgraciadamente, a nosotros, por nuestra propia vida pública,
se nos nota demasiado. Fue sólo un cabreíllo.
“Es
el mejor jugador de golf de los que no han ganado un grande”.
¿Esa frase sobre usted le ofende o le reconforta?
El golf es suficientemente difícil como para encima darte
cabezazos tú mismo. De esa frase cojo lo positivo: que a pesar
de no haber ganado un grande, se me reconoce como un buen
jugador. No es fácil llegar.
Pero para ser un grande, hay que ganar un Grand Slam, ¿no?
Sí, bueno. Yo creo que se puede ser un muy buen jugador sin
ganar un grande. Pero bueno, a mí no se me pasa por la cabeza.
Yo tengo confianza en mí. Es cuestión de tiempo.
Si sólo puede ganar uno, ¿con cúal se quedaría?
Esperemos que pueda ganar más de uno y no me tenga que
conformar. Mis favoritos siempre han sido el Masters y el
British. Probablemente, cogería el British... Pero esperemos
equivocarnos y pueda ganar los cuatro.
¿Vijay Singh le quitó el puesto que le adjudicamos a usted
porque es mejor que usted o porque ha trabajado más?
Probablemente, ha trabajado más, ha tenido 15 o 16 años más
que yo para hacerlo... Pero bueno, está a muy buen nivel y yo
trabajo al máximo para llegar a un nivel parecido. Por eso he
hecho los cambios que he hecho. Y bueno, año y medio después
de cambiar mi swing, se han conseguido cosas muy buenas. No hay
que alterarse por ahora.
¿Esos cambios de swing se sostienen con argumentos científicos
o con simples sortilegios?
Es un poquito de ambas cosas. Yo no tenía las sensaciones de
toda mi vida. Probablemente, porque era mayor y más fuerte.
Notaba que el palo se me perdía un poco detrás del cuerpo y me
costaba recuperarlo. Y yo necesito notar en todo momento por dónde
va el palo. Por eso, mi padre y yo decidimos cambiarlo.
¿Veremos pronto otro combate Tiger-Sergio de los buenos?
No se pueda planear. Si sigo mejorando, y él se mantiene a buen
nivel, habrá más de uno. Esperemos que la próxima vez sea con
desenlace algo diferente.
¿Ha vuelto a ir al árbol que marcó su carrera, el del
golpe imposible en el PGA?
No, pero me han dicho que hay un agujero que no veas, de gente
que acude a ver si puede repetir mi golpe.
¿Para ser un número uno hay que ser un ‘echao palante’,
un pelín chulo?
Depende de lo que se considere un pelín chulo. Lo que está
claro es que hay tener confianza en uno mismo. Si a eso se le
considera ser chulo, entonces sí.
“Cuando doy bien a la bola, nadie le pega mejor que yo”.
¿Lo sigue pensando usted?
Sinceramente, sí. Me tengo mucha confianza y cuando le pego
bien... En los hierros, alguien le puede pegar mejor, pero en la
relación distancia-precisión con el drive, no. Más largo que
yo y más recto, con el drive, no le pega nadie. Sólo tienen
que mirar las estadísticas... Y hasta el putt, que siempre ha
sido una cuenta pendiente, poco a poco va saliendo.
¿Dónde se pondría usted en el escalafón?
Sinceramente, puedo llegar a ser el número uno. En estos
momentos, definitivamente estoy entre los cinco mejores del
mundo. Y si pateo bien, entre los dos primeros. O tres. Sin
ninguna duda. El problema es coger esa consistencia con el putt.
¿Distraen demasiado las tentaciones que hay alrededor del éxito?
No creo. Si tienes la cabeza fría y sabes lo que tienes, en
absoluto. Depende mucho de la familia que tienes. Y yo, gracias
a Dios, he sido afortunado. Mis padres me han sabido llevar por
el camino correcto. Por eso, no me ha sido complicado.
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